Arlette Geneve

Escribir con el corazón

Artículos del septiembre, 2009

sep-26-09

MENSAJES EN EL VIENTO

escrito por arlettegeneve

La lucha de una mujer que se resiste con todas sus fuerzas, a dejarse vencer por el destino.

Mensajes en el viento

Etiquetas:
sep-26-09

UNA SACA, DOS TACONES Y UN PARTIDO DE DERECHAS

escrito por arlettegeneve

Un agente de la Benemérita trata de desarticular una célula terrorista que opera en la Costa Blanca. Una mujer de profesión cartero, y que además es su hermana, se lo pondrá bastante difícil. Entre tanto, conoce a un turista americano que comienza a volverla loca.

Una saca y dos tacones

Etiquetas:
sep-26-09

MASA´A ALKAIR GRANADA 

escrito por arlettegeneve

Una bonita historia de amor con la entrega de la ciudad de Granada a los reyes católicos Isabel y Fernando como telón de fondo.

MASA´A ALKAIR GRANADA 

Etiquetas:
sep-14-09

De nuevo, soy finalista en un premio…

escrito por arlettegeneve

Hoy es un día importante en mi vida. Decisivo en una profesión literaria, que en ocasiones, resulta dura y agotadora, pero en su mayoría, tremendamente satisfactoria.

Me siento como si ya hubiese ganado. Prueba de ello es que tengo el corazón acelerado, las manos llenas de ilusión. Esperanza fértil que germina dentro de mí con raíces profundas. Estos momentos únicos, maravillosos, son los que me dicen… ¡adelante! ¡Nunca te des por vencida! A pesar de las críticas destructivas, de los sentimientos negativos, porque otros creen, que lo que haces merece la pena. Les gusta tu trabajo. Por eso,  ¡no te rindas jamás!

Soy finalista del del IX Certamen de narrativa corta “Carmen Martín Gaite” con la obra, El último color del arco iris, y bajo el seudónimo Ronda Velasco.

Aquí os dejo la noticia, quizás os interesa leerla por vosotros mismos, pero recordad y sonreíd conmigo, porque hoy me siento ganadora.

http://accarmenmartingaite.blogspot.com/

Arlette Geneve.

Etiquetas:
sep-9-09

Sueños en Baviera

escrito por arlettegeneve

He descubierto que los alemanes son gente muy amable, educada y muy altos.

Me siento feliz porque tengo el privilegio de viajar a sitios lejanos, conocer otras culturas, geografía, y ello abre mi mente, relaja mi corazón y limpia los prejuicios que nos inculcan los miedos de otros, los pensamientos de otros, las vidas de otros.

Tengo muchas imágenes grabadas en mi mente, pero la que atesoro y creo que me han ayudado a crecer como persona, ha sido ver las cámaras de incineración del campo de concentración de Dachau, en la ciudad de Munich. La dos palabras eternas “Nunca más” es la frase por excelencia de aquello que no debemos permitir que ocurra de nuevo.

Tengo otra imagen mucho más divertida, ocurrió en la autopista que nos llevaba hacia el pueblo donde estaba nuestra cabañita de juguete. La autopista estaba llena, pero curiosamente no había atascos. Resulta un alivio conducir por las carreteras germanas, son excepcionales. Como decía, teníamos un coche a nuestra derecha, conducido por un alemán que estaba hablando por el móvil, mis ojos no se despegaban de su pelo rubio, de su mentón cuadrado, y de los dos preciosos perros que llevaba en la parte posterior del vehículo. De pronto, se percató que lo estaba mirando, analizando, y le sonreí porque me sentí como un jugador que hace trampa, y queda su honor en entredicho. Pero él me devolvió la sonrisa, y mucho más amplia que la mía. Alcé mi mano y lo saludé, él me devolvió el gesto de forma completamente encantadora, y me di cuenta, por primera vez, de los inútiles prejuicios que atan y esclavizan a muchos.

Recuerdo otra anécdota que nos ocurrió en una de las tabernas más famosas de la ciudad de Munich. En Alemania es costumbre ocupar la mesa por completo, si es para ocho y se sientan cuatro, otras personas pueden ocupar los sitios vacíos, pues a nuestro lado se sentó un alemán de los que no pueden pasar por italiano, es por poner un ejemplo. Nos dio las gracias, y se dedicó a beber de su cerveza, de tanto en tanto miraba a mis niños, y después a mi marido y a mí, cuando reunió valor, nos preguntó de dónde éramos, amablemente mi marido le respondió en inglés que éramos españoles, de Alicante, tras unos segundos en los que digería la información se mantuvo en silencio, pero exclamó poco después, “Ah, ja, Benidorm, Benidorm”, es mundialmente conocido que la costa alicantina está poblada por alemanes, ingleses, belgas, holandeses y un largo etc. Pero la anécdota viene porque abrazó a mi marido dos veces, cono si fuese un viejo amigo que saludaba en una  playa levantina, si llego a tener la cámara a mano…

Aquí os dejo unas fotos, disfrutad como lo hice yo este verano.

Thomas Kretschmann

Etiquetas: