Arlette Geneve

Escribir con el corazón

Artículos del septiembre 21st, 2010

sep-21-10

LA SONRISA EN UNA MUJER

escrito por arlettegeneve

LA SONRISA EN UNA MUJER

Quiero romper una lanza por la sonrisa femenina.

¡Reid como si fuese la última sonrisa de vuestra vida! Y os voy a explicar el motivo.

Cuando una mujer se mira en el espejo, el reflejo que le devuelve el objeto inanimado, es un rostro cansado y pálido, con bolsas cerúleas que opacan el brillo de las mejillas. Con arrugas en las comisuras de los labios, y líneas de expresión en la frente, que se acentúan cuando entrecierra sus ojos, y en mi caso, suelo decirme con una sonrisa: «¿Por qué te sorprendes? Es el mismo rostro de millones de mujeres en el mundo» y existe una explicación, lógica e incoherente. Veraz e incongruente. Contradictoria afirmación de palabras pero que resultan ciertas. Nuestro rostro cansado, es el resultado de amar con todas las consecuencias, porque ese amor que desborda nuestros sentidos, llena nuestro corazón hasta un punto insospechado, y nos impide dormir por las noches cuando nuestros seres queridos sufren por el dolor, o penan por el desengaño.

Nuestras ojeras, son el resultado de velar la fiebre que consume la carne preciosa a la que dimos vida años atrás. Y son desvelos hermosos, porque durante las horas lentas y espesas de la madrugada, nuestra mirada se deleita en el ser que amamos tanto, y que nos ha reportado inmensas alegrías e incontables pesares de incertidumbre, pero el espejo no es un ser vivo, y por ese motivo no puede reflejar ni explicar cuando las mujeres se miran, que las arrugas de la comisura de los labios son causadas por las continuas sonrisas que despliegan. Y es cierto que esas marcas profundas también alcanzan los extremos de nuestros ojos, pero pensad detenidamente, ¿hay algo tan especial como sonreír a la vida? ¿Al amor? ¿A la esperanza? Cada arruga es consecuencia de una sonrisa auténtica, nacida en lo profundo del corazón femenino. El más grande y perfecto de todos los órganos vivos. Las mujeres les sonríen a la vida, cuando los hijos alcanzan las metas buscadas. Les sonríen al amor, cuando los maridos se disculpan por esa rosa que se les ha olvidado en el día de su aniversario, pero no el abrazo de oso y el brillo de gracias en sus pupilas masculinas, por estar a su lado en lo bueno y en lo malo.

Le sonreímos a la esperanza, cuando la enfermedad viene a atosigarnos, y ante nuestra súplica enardecida, decide regresar a molestarnos más tarde. Incluso le sonreímos a la muerte cuando viene a darnos su beso de enamorado, y a pesar de contemplar nuestra entrega, nuestra absoluta dedicación, decide obsequiarnos con una arruga de expresión más en el rostro, la que será definitiva y eterna.

Recordad siempre, la mujer, madre, esposa, hija, hermana, tía, prima y abuela, cuando tiene arrugas en el rostro, es porque ha sonreído mucho durante su vida.

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