Veni, vidi, vici.…la locución latina empleada por el general y cónsul romano Julio César en el año 47 a. C. al dirigirse al senado romano para describir su gran victoria sobre Farnaces II del Ponto en la batalla de Zela, las tomo prestadas para este post.
Los días seis y siete de noviembre de este año, acudí con unas amigas del mundo de la literatura a unas jornadas literarias, la invitación la hizo efectiva una pequeña editorial sevillana, La máquina china y que acepté con gusto. Siempre se puede aprender mucho en esos eventos.
El viernes fue una jornada intensa, la mesa representativa estaba compuesta por moderadoras de web de romántica, y una de las moderadoras formuló preguntas que me hicieron meditar en varios asuntos.
La novela romántica es el género más defenestrado de la literatura, y sin embargo es el que más vende, los números están para confirmar mis palabras, y entonces la pregunta que surge es la siguiente, ¿por qué motivo las editoriales no le dan al género el valor que merece? ¿Por qué siguen viendo a las lectoras de romántica como lectoras de segunda categoría? Esto es algo que se me escapa. Si el género romántico está en alza, si vende, si tiene compradoras fieles y compulsivas, se debería mimar a este sector. Darle en las estanterías el honor que se merece.
Se habló de las portadas, cómo han cambiado con los años, y lo que tienen que cambiar todavía. Se llamó la atención sobre la edición de las sagas sin número ni orden, algo que las lectoras exigen, y que tienen toda la razón porque los clientes que pagan, tienen derecho a reclamar sobre el producto que compran.
Una de las cosas que aprendí en las jornadas es el valor que tiene el librero, porque no es lo mismo que le preguntes a uno sobre un título en particular y se quede mirando tu rostro como si viese un mapa escrito en chino, el librero que es un profesional, cuida de tener los títulos que sabe le van a reclamar cada mes, aconseja sobre un escrito/ar en particular, asesora sobre argumentos, series o sagas, pero algo así sólo lo puede hacer alguien que se preocupa por sus clientes, por esas lectoras fieles que se gastan en libros una media de cincuenta euros al mes (estoy dando una cifra baja porque tengo constancia que es mucho más al mes).
Se habló del boom de los libros electrónicos, y en este debate hubo diferencias de opiniones, unos lo ensalzaban, otros lo criticaban. ¿Realmente está a punto de desaparecer la edición en papel? ¿Será cierto que si te gusta un libro electrónico terminarás comprándolo en papel? Aquí se me presentan varias dudas.
Después de la tertulia literaria, pudimos degustar un cóctel en la terraza de un hotel histórico precioso, pude charlar con unas amigas a las que quiero mucho, reí con ellas, y comentamos muchas cosas interesantes y que me guardo porque puede enterarse el señor Gerard y demandarme…;)
La jornada del sábado resultó bastante aburrida, y con el sueño que arrastraba, fue un milagro tratar de mantener los párpados abiertos. Pero lo logré, mantuve el tipo en la silla derecho a pesar de que mi cuerpo me pedía ponerme en posición horizontal. Por eso hago mía la locución de Veni, vidi, vici.
Bueno, quería hacer un guiño y espero haberlo conseguido.
Ahora dos fotos de los lugares donde estuvimos.
Fábrica de tabaco, siempre que la veo, recuerdo a la película Carmen de Paz Vega.

Reales Alcáceres de Sevilla, donde te puedes sentir como un rey entres sus muros.
Sevilla es una ciudad preciosa, con una historia muy visceral y emotiva. Centro neurálgico de mi próxima novela que verá la luz muy pronto, EL CARCELERO DE ISBILIYA….
Arlette.
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